Los neumáticos son la única parte del coche que toca el suelo. Cuatro superficies del tamaño de un folio, más o menos, sujetando todo lo demás. Aun así son de las piezas que menos se miran, y en agosto es cuando más trabajan: asfalto caliente, coche cargado, viajes largos y muchas horas seguidas de autopista.

En el taller vemos el mismo patrón cada verano. Alguien viene por otra cosa, le miramos las ruedas y llevan meses por debajo de la presión correcta, o con el dibujo casi al límite sin que el conductor lo supiera. Te contamos cómo mirarlo tú mismo y cuándo toca cambiarlos de verdad.

¿Cuándo hay que cambiar un neumático?

Hay tres motivos, y solo uno tiene que ver con los kilómetros.

Por dibujo. La profundidad mínima legal en España es de 1,6 mm. Por debajo de eso el neumático no pasa la ITV y, mucho antes de eso, ya evacúa mal el agua. Conviene no apurar hasta el límite: muchos talleres recomendamos cambiar antes, porque entre 1,6 y 3 mm la distancia de frenado en mojado se alarga bastante.

Por edad. La goma se endurece aunque el coche apenas se use. Los fabricantes suelen recomendar revisarlos a partir de los cinco o seis años y no pasar de diez, aunque el dibujo esté bien. Un coche que hace pocos kilómetros y duerme en la calle envejece los neumáticos más rápido de lo que la gente cree.

Por daño. Un corte, un bulto en el flanco o una deformación después de un bordillo no se arreglan. Ahí no hay margen: se cambia.

¿Cómo se mira el dibujo sin herramientas?

Todos los neumáticos llevan testigos de desgaste de fábrica. Son unos resaltes de goma dentro de los canales del dibujo, y están puestos justo a 1,6 mm. Míralos así:

No hace falta nada más para salir de dudas. Si quieres el dato exacto, en el taller lo medimos con calibre en un minuto.

La presión en verano importa más de lo que parece

Un neumático con poca presión se calienta más, se desgasta por los bordes y consume más combustible. En verano se junta todo: temperatura alta, coche cargado con maletas y muchos kilómetros seguidos.

Un par de cosas que casi nadie hace bien:

Señales de que algo no va bien

Estas son las que más nos llegan al taller, y casi todas se notan conduciendo:

Casi ninguna de estas cosas se arregla sola. El desgaste desigual, por ejemplo, suele venir de la alineación o de la suspensión, y si no se corrige te comes el neumático nuevo igual que el anterior.

¿Cada cuánto conviene revisarlos?

La presión, una vez al mes y siempre antes de un viaje largo. El dibujo y el estado general, en cada revisión del coche. Y si notas cualquiera de las señales de arriba, sin esperar.

También conviene rotarlos cada cierto tiempo para que se desgasten de forma pareja. En un coche de tracción delantera las ruedas de delante sufren bastante más, y rotarlas alarga la vida del juego completo.

En resumen

Mira los testigos de desgaste, comprueba la presión en frío una vez al mes y no ignores una vibración nueva ni un desgaste desigual. Son tres minutos que evitan un cambio anticipado y, sobre todo, un frenazo que se alarga más de la cuenta en el momento equivocado.

Si vas a salir de viaje o hace tiempo que nadie les echa un vistazo, pásate por el taller y te revisamos las cuatro ruedas y la presión. En Blafer llevamos años con los coches de L’Hospitalet y del área de Barcelona, y esto lo miramos en un momento.

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